/ in Inspiration / by
Last modified on:

Ricado Siri Liniers

Uno de los historietistas argentinos más famosos del mundo repasa su trayectoria, desde los dibujos en la escuela hasta el premio Eisner A Ricardo Liniers Siri (Buenos Aires, Argentina, 1973) le escriben señoras de Helsinki para darle las gracias por sus tiras cómicas.

El historietista, premio Eisner e Inkpot (lo que, en términos de la industria del cómic, es como si te diesen dos Óscar), ha visto como en las últimas dos décadas su particular estilo ha conquistado el mundo, cautivando a fans y jóvenes artistas fascinados por su universo.

Él, sin embargo, no parece haberse endurecido en el camino, sino todo lo contrario: sigue conservando una forma inocente, infantil, pero muy lúcida, de reflexionar acerca de su trayectoria, su obra y sus admirables logros. Repasamos junto a él los hitos de una carrera basada en la exploración de los límites entre humor y nostalgia, risa y tristeza: la exploración, en fin, de la propia vida.

Con Star Wars empezó todo

De niño, en el colegio, Liniers dibujaba sus escenas favoritas de la saga galáctica como forma de “apropiarse” de sus imágenes. En aquellos años, el incipiente historietista leyó, como prácticamente todos los niños argentinos, las aventuras de Mafalda, y creció bajo la influencia de Quino. De todo esto a Astérix y Tintín, en realidad, solo había un paso.

Según él mismo admite, “pensé que, si quería llegar a algo en el cómic, lo conseguiría por cantidad, no por calidad”, así que se pasó sus primeras décadas de vida dibujando y dibujando sin parar.

Explorando Macanudo

En 2002, Liniers empieza a publicar su tira diaria Macanudo, en el diario argentino La Nación. Se trata de una ocupación que ha mantenido ininterrumpidamente hasta el día de hoy, y en la que ha conseguido volcar todas sus obsesiones como artista: la mezcla entre comedia y melancolía, el cariño por una plantilla de personajes inscritos en sus propios universos y el uso de técnicas de dibujo tradicionales.

En Macanudo encontramos humor negro, observacional, político, humor clásico y más tierno, viñetas experimentales… Esa variedad de enfoques hace que a Liniers le cueste mucho encasillarse, y que cada una de sus viñetas siga siendo un reto: ¿gustará o no? Según él, lo más importante que ha aprendido en todo este tiempo es a amigarse con ese posible fracaso.

El cómic, lenguaje universal

Al principio, Liniers pensaba que sus tiras como mucho llegarían a países vecinos; todavía se sorprende al recordar que, a día de hoy, ya han sido traducida a muchos idiomas distintos. Esto le ha hecho concluir que, en realidad, los seres humanos somos mucho más parecidos de lo que nos hacen creer: compartimos dramas, ilusiones, alegrías y tristezas, y sus viñetas le han permitido constatarlo al descubrir seguidores en los lugares más recónditos del planeta.

Recuerda que puedes adentrarte con Liniers en el mundo de las historietas de humor para hacer pensar y reír, en su curso online ‘Humor gráfico: danos la tira nuestra de cada día’. En el curso, Liniers te compartirá los secretos para iniciarte en el laborioso arte de producir cotidianamente humor gráfico.

Fuente: Domestika

Post preview

¿Qué opinas del Archivo?